El Reino de Este Mundo por Alejo Carpentier (♦♦♦♦)

Ti Noel, un joven esclavo en el Haití de finales del siglo XVIII, adora a un esclavo mandinga llamado Mackandal.

Mackandal es fuerte y puede comandar fuerzas para que hagan su voluntad; puede invocar al trueno y convertirse en animales. Cansado de ser esclavo, Mackandal huye de la hacienda de Monsieur Lenormand de Mezy y se esconde en una cueva en las montañas. Cuatro años más tarde, luego de muchas metamorfosis, Mackandal agrupa a los esclavos de toda la LLanura del Norte y encabeza una rebelión que termina aplastada.

Años después, la revolución haitiana está en proceso y Ti Noel viaja en barco hacia Santiago de Cuba, donde amasa suficiente dinero para comprar su libertad. A su retorno a Santo Domingo, ya no reconoce su tierra pues los franceses han sido expulsados pero Henri Christophe, un negro que solía ser cocinero en una taberna, se ha convertido en rey y ha esclavizado su propia raza peor de lo que lo hicieron los franceses. Henri Christophe es destronado por su propia gente y su familia forzada al exilio. Entonces una nueva forma de tiranía se instala en Haití.

Me gustó este libro. La primera vez que lo leí fue por una asignación en el pre-universitario y me encantó. Lo he leído y releído a través de los años, pero nunca excepto su final tuvo mucho sentido para mí hasta ahora. El Reino de Este Mundo es en esencia, una fábula que describe el ciclo repetitivo de las tiranías originadas por las revoluciones sociales. He discutido varias veces en este foro como las revoluciones comienzan con grandes ideales y la mayoría de las veces con buenas intenciones y terminan traicionando los meros ideales que juraron defender en su comienzo; no sólo los ideales son traicionados sino también sus seguidores, y tal ha sido el caso en cada movimiento social en el mundo, secular o religioso, exceptuando quizás la Revolución Americana.

Pues bien, El Reino de Este Mundo relata cómo Ti Noel se sintió tan decepcionado con la raza humana que decidió convertirse en animal…Y la verdad es que incluso en el reino animal encontró cualidades humanas detestables.

El Reino de Este Mundo se lee rápido. Fue escrito en 1948 y su mensaje es tan actual como lo era entonces. Inmerso en realismo mágico y rituales vudúes, El Reino de Este Mundo requiere un poco de imaginación para comprender la historia, pero vale la pena.


Citas Favoritas:

  “Por más que pensara, Ti Noel no veía la manera de ayudar a sus súbditos nuevamente encorvados bajo la tralla de alguien. El anciano comenzaba a desesperarse ante ese inacabable retoñar de cadenas, ese renacer de grillos, esa proliferación de miserias, que los más resignados acababan por aceptar como prueba de la inutilidad de toda rebeldía.” Páginas 138

   “Se sintió viejo de siglos incontables. Un cansancio cósmico, de planeta cargado de piedras, caía sobre sus hombros descarnados por tantos golpes, sudores y rebeldías. Ti Noel había gastado su herencia y, a pesar de haber llegado a la última miseria, dejaba la misma herencia recibida. Era un cuerpo de carne transcurrida. Y comprendía ahora, que el hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo.” Páginas 142-143

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