Rebelión en la Granja por George Orwell (♦♦♦♦½)

En la Granja Manor, la granja del Señor Jones, los animales, descontentos con el trato que reciben de los humanos, se rebelan y los expulsan de la granja. Pero lo que comienza con un sueño de igualdad y prosperidad para todos los animales, se convierte en un sistema donde los más inteligentes y los más fuertes (cerdos y perros, respectivamente) rigen e imponen su voluntad. Los años pasan y mientras tanto ya los animales más viejos no pueden recordar si sus vidas eran mejores antes o después de la rebelión; mientras tanto los cerdos se convierten en el mero enemigo al que intentaron derrotar.

La primera vez que oí hablar de Rebelión en la Granja era un libro prohibído. Mi papá lo tomó prestado de un amigo y yo se lo presté a una amiga de igual manera. No lo leí hasta muchos años después cuando viviendo en Los E.E.U.U. pude comprar una copia libremente y súbitamente entendí por qué estaba prohibído. He leído Rebelión en la Granja a través de los años y lo encuentro dulce amargo, agudo, certero y genial. ¡Desearía poder escribir de esa manera!

A primera vista Rebelión en la Granja es una fábula que describe como “el poder absoluto corrompe absolutamente”, pero es mucho más. Rebelión en la Granja es una sátira política que describe un sistema político específico, en este caso socialismo o comunismo, pero que puede ser también aplicado al totalitarismo porque las características principales del primero están presentes en este último sin tener en cuenta si el gobierno es de izquierda o derecha.

Encuentro que Rebelión en la Granja es genial porque comienza con un sueño, siempre el sueño, que degenera en corrupción y lucha por el poder en la cúpula, explotación de las masas, seguido por el desengaño vitriólico y finalmente el percatarse de que se ha pasado uno la vida luchando por una utopía, y el modo en que George Orwell describió ese proceso en 1945, fecha de la primera edición de Rebelión en la Granja, es simplemente trascendente y avanzado para su tiempo porque el sueño finalmente implosionó cuarenta y cuatro años más tarde.

Para la gente que vive en países democráticos Rebelión en la Granja es una advertencia mientras que para los que viven bajo opresión, es su mera existencia convertida en sátira.


Citas Favoritas:

“Las ovejas eran las más aficionadas a las Demostraciones Espontáneas, y si alguien se quejaba (como lo hacían a veces algunos animales, cuando no había cerdos ni perros) alegando que se perdía tiempo y se aguantaba un largo plantón a la intemperie, las ovejas lo acallaban infaliblemente con un estentóreo: <<¡Cuatro patas sí, dos pies no!>>. Pero a la larga, a los animales les gustaban esas celebraciones. Resultaba satisfactorio el recuerdo de que, después de todo, ellos eran realmente sus propios amos y que todo el trabajo que efectuaban era en beneficio común. Y así, con las canciones, los desfiles, las listas de cifras de Squealer, el tronar de la escopeta, el cacareo del gallo y el flamear de la bandera, podían olvidar por algún tiempo que sus barrigas estaban poco menos ya que vacías.” Page 162

“En cuanto a los otros, su vida, por lo que ellos sabían, era lo que fue siempre. Generalmente tenían hambre, dormían sobre paja, bebían del estanque, trabajaban en el campo; en invierno sufrían los efectos del frío y en verano de las moscas. A veces, los más viejos de entre ellos buscaban en sus turbias memorias y trataban de determinar si en los primeros días de la Rebelión, cuando la expulsión de Jones aún era reciente, las cosas fueron mejor o peor que ahora. No alcanzaban a recordar. No había con qué comparar su vida presente, no tenían en qué basarse exceptuando las listas de cifras de Squealer que, invariablemente, demostraban que todo mejoraba más y más. Los animales no encontraron solución al problema; de cualquier forma, tenían ahora poco tiempo para cavilar sobre estas cosas. Únicamente el viejo Benjamín manifestaba recordar cada detalle de su larga vida y saber que las cosas nunca fueron, ni podrían ser, mucho mejor o mucho peor; el hambre, la opresión y el desengaño eran, así dijo él, la ley inalterable de la vida.” Page 176-177

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