Snapshots - #38: Only the Brave, Jane, Jumanji: Welcome to the Jungle

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Only the Brave (2017), (♦♦♦♦): Based on the true story of the effort it took to get a municipal crew of firefighters from Prescott, Arizona, certified as Hotshots. After battling thousands of wildfires since their inception, the Granite Mountain Hotshots answered a call to battle the Yarnell Hill fire—about 30 miles away from Prescott—along with several other crews. How they got to that point and what happened is what this movie is about.
Only the Brave is a drama with some thriller on the side, and excellent performances to boast of. It's got a dynamic pace, engaging plot, amazing shots of wildfires, fun camaraderie, and great music to underscore the action. As an audience, we care for the journey of that crew, individually and as a group, and as heartbreaking as the closing scenes are, we stand in awe at the sacrifices that firefighters and their families make every day of their lives. Only the Brave is a darn great tribute to them, and elite firefighters such as the Granite Moun…

Poesía Completa por Jorge Luis Borges- parte 2 (♦♦♦♦♦)

El Hacedor (1960)

En El Hacedor se agrupan algunos de los poemas más conocidos de Borges, como Ajedrez, Poema de los Dones, El Reloj de Arena y La Luna. En esta colección, Borges evoca el destino (en Ajedrez expresa "Dios mueve al jugador, y éste la pieza..."), la ironía de Dios ("…la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche" en la primera estrofa del Poema de los Dones), la inevitabilidad del paso del tiempo cuando expresa en El Reloj de Arena: "...y con la arena se nos va la vida"; su ceguera y las formas que intuye en los espejos.

El Hacedor reúne otros poemas con temas varios. En este compendio tengo algunos poemas favoritos entre los que se encuentran los arriba mencionados. A continuación figura el Poema de los Dones.

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

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