Poesía Completa, Jorge Luis Borges- parte 3 (♦♦♦♦♦)


El Otro, El Mismo (1964)

Esta compilación de poemas, que abarca tres décadas, es erudita por naturaleza. En ésta, Borges le rinde culto a novelistas como Cervantes (Un Soldado de Urbina), al filósofo y prosista barroco Baltasar Gracián (en un poema homónimo), y a poetas del calibre de John Milton (Una rosa y Milton), Homero (El otro), Dante, Whitman (Camden, 1892), Emerson, Edgar Allan Poe y Rafael Cansinos-Asséns (en poemas homónimos). Además Borges rinde homenaje a poetas menores que no trascendieron su tiempo (A un poeta menor de la antología; Un poeta del siglo XIII; A un poeta menor de 1899).

También Borges rinde tributo a héroes (Poema Conjetural; Un soldado de Lee (1862)), de su extirpe (Junín; Página para recordar al coronel Suárez, vencedor en Junín), y de gestas, como Ulises (Odisea, Libro Vigésimo Tercero) y Beowulf (Fragmento), y a los sajones cuyas espadas forjaron a Inglaterra (Un sajón (449 A.D.)).

No sólo de héroes literarios o de gestas escribe Borges en El Otro, El Mismo, sino también de cosas más cotidianas como el agua (Poema del cuarto elemento), el mar, el hambre, el vino y una moneda. La magia y la ciencia convergen en El Alquimista, y la extrañeza de quien se encuentra en otra ciudad, en El Forastero; la memoria de Dios y la ausencia del olvido son los temas en Everness y en Ewigkeit; la herencia hispánica de latinoamérica lo es en España, y los pequeños milagros de la vida en Otro poema de los dones; a los placeres del sueño describe en El sueño.

A veces Borges recurre a la rima tan característicamente Borgesiana (Al vino; Soneto del vino, El hambre), y otras veces recurre a simples versos para hilvanar una historia (Mateo XXV, 30; Hengist Cyning; Alguien).

Me he dado cuenta de que yo prefiero la rima Borgesiana a la falta de ésta. Invariablemente los poemas que más me gustan de Borges tienen eso en común. Mis poemas favoritos en esta antología son Poema del cuarto elemento y El sueño.


Poema del cuarto elemento

El Dios a quien un hombre de la estirpe de Atreo
apresó en una playa que el bochorno lacera,
se convirtió en león, en dragón, en pantera,
en un árbol y en agua. Porque el agua es Proteo.

Es la nube, la irrecordable nube, es la gloria
del ocaso que ahonda, rojo, los arrabales;
es el Maelström que tejen los vórtices glaciales,
y la lágrima inútil que doy a tu memoria.

Fue, en las cosmogonías, el origen secreto
de la tierra que nutre, del fuego que devora,
de los dioses que rigen el poniente y la aurora.
(Así lo afirman Séneca y Tales de Mileto.)

El mar y la moviente montaña que destruye
a la nave de hierro sólo son tus anáforas,
y el tiempo irreversible que nos hiere y que huye,
agua, no es otra cosa que una de tus metáforas.

Fuiste, bajo ruinosos vientos, el laberinto
sin muros ni ventana, cuyos caminos grises
largamente desviaron al anhelado Ulises,
de la Muerte segura y el Azar indistinto.

Brillas como las crueles hojas de los alfanjes,
hospedas, como el sueño, monstruos y pesadillas.
Los lenguajes del hombre te agregan maravillas
y tu fuga se llama el Éufrates o el Ganges.

(Afirman que es sagrada el agua del postrero,
pero como los mares urden oscuros canjes
y el planeta es poroso, también es verdadero
afirmar que todo hombre se ha bañado en el Ganges.)

De Quincey, en el tumulto de los sueños,
ha visto empedrarse tu océano de rostros, de naciones;
has aplacado el ansia de las generaciones,
has lavado la carne de mi padre y de Cristo.

Agua, te lo suplico. Por este soñoliento
nudo de numerosas palabras que te digo,
acuérdate de Borges, tu nadador, tu amigo.
No faltes a mis labios en el postrer momento.

El sueño

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

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